"Poema Romántico"
Yo no vi tu nacimiento, pero vi tu estrella brillar. Me prometí a mí mismo que te debía encontrar. Viajé mucho sin desfallecer, a primera vista te pude reconocer.
Yo era aventurero, pero de corazón sincero. Yo te vi, tú me miraste; por dentro tú me cambiaste. Yo era un joven a la deriva, tú la cura a toda herida.
Yo me sentí especial cuando tú me miraste. Me enamoré fácilmente, ese día me cambiaste. Yo de pronto supe que también tú me querías. Al poner tu vista en mí, nada te distraía.
Yo te vi crecer; sin ser flor, te vi florecer. El amor que en mí crecía, no lo podía creer.
De tu voz siempre pendiente, de tu risa cautivado. Y así, sin darme cuenta, fui cayendo enamorado.
Yo te vi aquella noche, la cual no voy a olvidar. Es mi mejor momento, cuando me pongo a pensar. Estabas solita en el río en una noche estrellada.
Tu carita muy bonita, el cielo te iluminaba. Mirando la luna llena en una noche serena. Con bata transparente, caminabas por la arena.
Entraste al agua y saliste, mojando tu corta ropa. No traías interiores, mi cabeza quedó loca.
Tú muy bien sabías que yo estaba escondido. Como aroma de un clavel que se siente presente, pero que no se puede ver. Lo disimulaste muy bien y para llamar mi atención
dijiste como quien pierde la razón:
Tú cielo que me oyes, dime... ¿Pudiera yo ser tan hermosa como una rosa?
¿Me harías amada como a una estrella?
¿Tal vez querida como a la luna?
¿O será que entre todas mis cuestiones, no me cumplirás ninguna?
Yo me mantuve sereno, mirándote secretamente. Pero clavaste tu mirada en mí, armonizando el ambiente. Exclamaste en tono suave, con la voz más hermosa nunca antes escuchada:
"Ven a mí, mi amado que estás ahí escondido, ven mi preciada ave, aunque me encuentre mojada, caliéntate en este nido, entrégame tu corazón y dime si soy tu diosa o quítame la ilusión".
Sorprendido me quedé. Volví a la vida otra vez. Y allí mismo te expresé lo que mi corazón guardaba.
Diciendo a gran voz:"Amor de mi corazón, eres la mujer más bella, no tienes comparación, te lo digo con palabras, es que no me sé canción".
¿Por qué tales cosas preguntas al cielo? Tú bien sabes que no tienes competencia. Mejor escucha lo que digo y no creas que es demencia".
Acercándome a ella, mientras caminaba, se mojaban mis pies y se secaban mis miedos.
Le dije entonces: "Tú eres lo que más quiero, la que amo, la que anhelo. De mi vida la razón, de mis mañanas rocío, de mis oídos canción. Mirarte me causa gracia, tenerte cerca emoción. Me pongo ansioso de verte, y al no verte, siento perder la razón.
La que quiero, sueño y pienso; de mi alma la doncella. Entregada fuiste a mí, de este mundo la más bella".
Tus pasos venían hacia mí mientras yo intentaba mantener la compostura, al mismo tiempo que ponía la vista en esa hermosa figura.
Tu cuerpo perfecto, caderas de poesía. La visible realidad de cualquier fantasía.
Mi corazón palpitó, nuestros labios se besaron. En ese mismo momento, nuestras almas se enlazaron.
Tus manos tocaron mi rostro y todo el amanecer, fuimos el uno para el otro. No faltó ningún querer, yo descubrí ese sabor que no tiene descripción como aquel gran logro de quien gana un maratón.
De tus labios la dulzura, de tu cuerpo gran placer, de tus gemidos la miel que me hicieron renacer.
Yo desde ese día te tengo en mi presente. Aunque murmure la gente, viviré queriéndote. Aunque haya competencia, moriré amándote.
Yo seré la luz de tu alma, de tus tormentos la calma. Por siempre tu enamorado, al que por siempre has deseado. Logrando fe en el amor, al final juntos casados.
Yo soy el que cada día te besa y te levanta con una bella sonrisa y te dice:"De mi bello jardín eres la flor más bonita".
Con desayuno en la cama, los dos con pasión y ganas, hacemos rico el amor de noches y en las mañanas.
Yo sé desde lo más profundo de mi ser lo mucho que a ti te amo. No me canso de decirlo, lo demuestro sin reclamo. Aún sigo siendo el mismo, solo mi edad ha cambiado.
Tú
Ninguna es más hermosa que tú, por eso te tienen envidia.
Tú creas un arco iris sin necesidad de lluvia.
Tú me diste vida, mi amor por ti no morirá.
Tú, la niña de mis ojos, mi Pascua, mi Navidad.
Tú, la más bella, la más esbelta.
Tú, la única que mi corazón contenta.
La dueña de mi pasión, la borra de mis temores. La que entregó su corazón a este vagabundo sin flores.
Tú que alegras las aves y haces florecer las rosas.
Tú de caderas preciosas, tu boca la más sabrosa.
Tú, la del cuerpo perfecto de sin igual hermosura.
Tú, la de sentimientos puros, la que me causa locuras.
Él
Él es quien te persigue, dice ser mi competencia. Cuando él te mira, mi mente se impacienta. Él es aquel enemigo empedernido, él es el perdedor en la guerra del amor.
Él bien sabe que no lo quieres.
Él se hizo el sordo al oír que me prefieres.
Él es un insensato, una piedra en el zapato.
Él sabe que tu corazón es mío y me lo quiere robar.
Él tiene que desistir.
Él nunca lo va a lograr.
Él es nuestro tormento.
Él y la que sigue a continuación son los causantes de todos nuestros tormentos.
Ella
Ella está enamorada de mí.
Ella no despierta nada en mí.
Ella me ha visto contigo.
Ella nos vio al besarnos.
Ella traspasó el velo que le ocultaba lo nuestro.
Ella me dijo que me amaba
y que al vernos juntos su vida se derrumbaba.
En su mundo murió la paz al escuchar que a otra yo le pertenecía. Ella se fue con el corazón roto y una mirada vacía.
Ella desde ese día perdió las ganas de vivir y aunque le cuenten chistes, nadie le ve sonreír.
Ella dijo que por ti nunca será feliz.
Ella dijo que me odia y que ya no eres su amiga.
Ella cambió su rol, ahora nuestra enemiga.
Pero ella debe entender que en el corazón no se manda. Que busque por ahí, quizás, quien acoja su demanda.
Nosotros nos amamos.
Nosotros lo sabemos.
Nosotros lo sentimos.
Nosotros disfrutaremos.
Nosotros seremos felices.
Nosotros somos raíces del amor que nos tenemos.
Ustedes deben leer bien
para saber juzgar, para saber que el que ama, Por ello debe luchar.
Opinen ustedes, sean además los jueces. Comprendan esta relación y cómo nos entorpecen. Si leyeron bien, sabrán de quién es mi corazón, mi musa, mi todo, mi máxima devoción. La única que mi ser añora. En esta nueva línea hablo en primera persona.
Yo soy de usted, mi señora. La que a diario me enamora, la que amo a cada hora.
Mi único calendario. En esta página, ella es la pretendiente no correspondida, y él es el intruso sin entrada y sin salida.
Ellos dos son estorbo en el camino.
Ellos son como Jafar, antagonista de Aladino.
Ellos nos ven.
Ellos voltean su mirada.
Ellos vuelven a mirar.
Ellos a su odio agridulce no pueden ignorar. Ellos nos critican.
Ellos se empeñan por un sentimiento que no es correspondido.
Ellos se molestan por estas dos almas que se aman y que duermen como tórtolos en un solo nido.
Ellos se molestan por estas vidas que se encontraron y se unieron, como el sol y la luna en un eclipse perfecto, como el mar y la arena que siempre se buscan, como el día y la noche que se completan.
Ellos no comprenden que nuestro amor es un lazo indestructible, que ni su odio ni su envidia podrán romper, porque tú y yo, amor mío, somos un destino escrito en las estrellas, una historia eterna que ni ellos, ni el tiempo, ni la distancia podrán borrar.
Escritor: José Ramón Castro
Seudónimo: Man Apart
Nacionalidad: Dominicano
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