sábado, 7 de diciembre de 2024

Consejo de Eternidad

"Poesía erótica"



 Dame un consejo,

uno que apacigüe esta tormenta que llevo en el pecho,

cuando el deseo me envuelve como un manto invisible,

dejándome expuesto al frío insaciable de mi piel desnuda.


Apiádate de mí,

cuando mis manos tiemblan y evitan tocar el vacío,

cuando los dados del destino quedan inmóviles,

porque solo anhelan recorrer los senderos de tu cuerpo.


Dime algo,

algo que calme este fuego que arde bajo mi piel,

algo que me envuelva en la calma cálida

de eso que guardas entre tus muslos,

dulce, tibio, húmedo,

un oasis que hace delirar hasta al más fuerte de los hombres.


Cuéntame tus miedos,

deja que los sostenga con valentía,

y a cambio te mostraré mis secretos,

mis cicatrices y mis triunfos,

el amor que guardo como un tesoro eterno,

capaz de sanar cualquier herida.


Sé mi faro,

mi guía en las noches más oscuras,

recoge los trozos de mi alma quebrada

y haz de ellos trofeos de nuestras victorias.

Transforma mis debilidades en orgullo

y mis defectos en la prueba de nuestro amor indomable.


Dame la llave de tu éxtasis,

sin contraseñas, sin barreras.

Permíteme perderme entre tus piernas,

prometo que mi lengua será una barca

que te llevará por un mar infinito de placer,

aunque nunca hayas navegado.


Déjame esculpir tu piel con caricias,

mojar tu alma con el rocío de mis deseos,

llenar cada rincón de tu vacío con vida,

con pasión que arde y nunca se apaga.

Sonríe desde el fondo de tu ser,

y bésame con la urgencia de quien busca el amanecer.


Cabalga sobre mí, libre y desinhibida,

hazme tuyo con la intensidad de un huracán,

prometo no resistirme,

prometo abrazar cada gemido,

cada movimiento de tus caderas

como si el mundo dependiera de ello.


Hazme perder la razón,

dejemos que nuestras noches sean eternas,

que nuestros cuerpos hablen en un idioma

que solo nosotros entendamos.

Que cada beso sea un pacto,

que cada suspiro sea un eco de nuestra unión.


Muévete sobre mí como una fiera indomable,

haz que el vaivén de tus caderas sea un himno

que celebre nuestra entrega,

mientras tus gemidos llenan el aire

y olvidamos que somos humanos.


Olvida la vergüenza,

dejemos que nuestras almas se desnuden

y que el tiempo se detenga.

Que nuestras noches no terminen,

que el placer sea nuestro único refugio,

nuestro único credo.


Acaríciame, bésame, átame a ti.

Llévame al paraíso que construiremos juntos,

donde el infinito sea nuestro límite

y la eternidad nuestro único testigo.


Aconseja mi terquedad,

guía mis manos hacia tu verdad,

y prometo que viviré contigo,

amándote sin tregua,

hasta el último aliento de nuestra eternidad.


Escritor: José Ramón Castro  

Seudónimo: Man Apart  

Nacionalidad: Dominicano

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