"Cuento infantil"
Había una vez un sapo llamado Filomón que vivía en un charco al pie de un sauce llorón que tenía la fama de contar los chistes más tristes de todo el bosque. Filomón era una leyenda local, conocido por su croar melodioso que atraía a ranas, sapos y hasta algún que otro pez curioso. Sin embargo, tenía un problemilla: cada vez que se emocionaba, las palabras se le enredaban más que un nido de serpientes, y en vez de croar "¡Hola, amigas!", salía algo como "¡Olla de migas!".
Una noche, después de un recital en el que accidentalmente había gritado "¡Croquetas de la ponche!" en lugar de "¡Qué hermosa noche!", decidió que era hora de buscar ayuda. Las ranas seguían riendo a carcajadas, y una incluso acabó empapada tras rodar de pura risa al agua, pero Filomón sentía que necesitaba ser tomado en serio. Al día siguiente, un cuervo llamado Negrito, que era famoso por enseñar dicción a gorriones aspirantes a poetas y cuyas plumas brillaban como el ébano, aceptó el desafío.
"Filomón, amigo mío, si enseñé a un mirlo a recitar Shakespeare, puedo ayudarte a ti a decir 'croac' como un príncipe," dijo Negrito, mientras se ajustaba sus pequeñas gafas redondas y daba una vuelta teatral.
El entrenamiento comenzó de inmediato. Negrito, que era meticuloso y un poco dramático, diseñó un riguroso plan de ejercicios que incluía trabalenguas como "Tres tristes sapos saltan sobre seis hojas secas" y lecciones de respiración profunda con algas aromáticas. Pero la parte más divertida era el coro de apoyo: un coro de grillos que cantaba cada vez que Filomón lograba decir algo mínimamente entendible. Y cuando no lo conseguía, un escarabajo tamborileaba una melodía cómica con su caparazón.
Tras semanas de práctica, la noticia del gran espectáculo de Filomón se había extendido por todo el bosque. Llegaron ranas con sombreros de paja, sapos ancianos con monóculos, peces que sacaban la cabeza del agua como periscopios y hasta un ciempiés que vendía palomitas de maíz hechas de granos mágicos que explotaban en colores.
El gran día llegó, y el sauce llorón, por primera vez, parecía más emocionado que triste. Filomón, nervioso, se subió a su roca especial decorada con musgo brillante que un grupo de luciérnagas iluminaba con una coreografía digna de un festival. Respiró hondo y empezó: "¡Hola, camarad...!". En ese momento, un pequeño sapo saltó desde un charco cercano, haciendo que tropezara y, entre risas, exclamó: "¡Hola, cascadas de hierba mariposas!".
La reacción fue inmediata: las ranas se rieron tanto que parecía que iban a salirse de su piel. Un par de grillos rodaron por el suelo, el ciempiés vendedor de palomitas se atragantó de la risa y hasta el sauce llorón dejó escapar un "jeje" que resonó por todo el charco.
Pero en medio del caos, una rana poeta con boina morada y gafas redondas levantó su patita y exclamó: "¡Esto es arte! ¡La vida es un batido de palabras inesperadas!". La multitud enloqueció, y "¡Hola, cascadas de hierba mariposas!" se convirtió en la frase de moda de la temporada. Negrito, al ver el éxito, soltó una carcajada tan fuerte que dejó caer sus gafas al charco.
Desde ese día, Filomón entendió que la perfección no era tan importante como la alegría que traía a los demás. Y así, cada vez que alguien llegaba al charco, recibía el saludo más famoso de todos los tiempos: "¡Hola, cascadas de hierba mariposas!". Y lo más curioso es que nadie, absolutamente nadie, quería que Filomón lo cambiara.
Fin.
Moraleja:
La perfección no es tan importante como la alegría que podemos compartir con los demás. A veces, lo que parece un error puede convertirse en algo maravilloso que nos conecta y nos hace únicos. La autenticidad y el gozo de ser uno mismo son lo que realmente importan.
Anexos:
Personajes:
1. Filomón - Un sapo simpático y carismático con un problema para hablar claramente.
2. Negrito - Un cuervo sabio y dramático que enseña dicción y es muy conocido por su habilidad para entrenar a otros animales en el arte de hablar.
3. Las ranas y sapos del bosque - Amigos de Filomón que siempre lo apoyan, aunque a veces se burlan de sus problemas de habla.
4. Un ciempiés vendedor de palomitas - Un personaje cómico que añade un toque divertido al ambiente.
5. Una rana poeta - Una rana sabia y creativa que celebra la espontaneidad de las palabras de Filomón.
Escritor: José Ramón Castro
Seudónimo: Man Apart
Nacionalidad: Dominicano
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