"Poema Lírico y Existencial"
El tiempo, como un río lento,
se estira, se curva, se disuelve,
desgarrando su propio hilo
que se pierde en la trama del recuerdo.
Cada segundo se vuelve un espacio,
vasto, indómito, incierto,
que no sabe si existe
o si solo es un suspiro atrapado
entre las sombras del ayer.
Las voces de lo ausente
se elevan como ecos,
delicadas, casi invisibles,
murmullos de un amor olvidado.
El viento, implacable y frío,
arrastra esas voces,
las deshace en fragmentos,
deja que se desvanezcan
como la luz de un faro perdido
en la niebla de la desmemoria.
Fragmentos rotos de un ayer
se descomponen en el ahora,
fluyen como cenizas al viento,
como sueños que ya no despiertan.
La lluvia cae en silencio,
lentamente,
una lágrima suspendida
que se pierde en el vacío
de un alma que ya no sabe
si llora o si olvida.
La nostalgia se disfraza de tiempo,
se viste con ropas de ausencia,
y camina entre recuerdos rotos
con pasos que son ecos del pasado.
El peso de lo perdido se vuelve
un grillete invisible,
una carga imposible de soltar.
Cada paso hacia adelante
es una huella que se borra
en el mar de la memoria olvidada.
El corazón, cansado de latir,
se esfuerza en seguir su pulso,
pero sus latidos se disuelven
en el aire espeso
de un amor que ya no puede tocarse.
La tinta se escapa,
como agua entre los dedos,
desmaterializándose,
cenizas que el viento recoge
para nunca devolver.
Los rostros se desdibujan,
se transforman,
vuelven sombras
de lo que alguna vez fueron.
Todo cambia,
todo fluye en un sinfín de formas
que se desvanecen sin dejar rastro.
Y entre el caos del ser,
una palabra olvidada surge,
flotando, vacilante,
entre las grietas del alma.
Promesa no cumplida,
esperanza que se niega a morir.
Aunque la memoria se desvanece,
como la niebla al amanecer,
el susurro de esa palabra
resuena, persiste,
una llama moribunda
que sigue ardiendo,
aunque nadie la vea.
La memoria se vuelve sombra,
se oculta en los pliegues del alma,
mientras la luz, aquella luz que se creía eterna,
parpadea, incierta, en la lejanía.
El alma busca y se aferra
a los retazos de lo que una vez fue,
en la danza perpetua de querer y perder,
como hojas arrastradas por un otoño
que nunca llega a su fin.
Y así, en el vasto silencio
donde el eco se convierte en nada,
se escucha la última pregunta,
la única que persiste:
¿Somos más que sombras pasajeras,
hilos perdidos en la trama infinita,
o simplemente cenizas
que el viento, en su danza,
decide olvidar?
Escritor: José Ramón Castro
Seudónimo: Man Apart
Nacionalidad: Dominicano
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