"Poema Lírico"
En la serenidad del atardecer,
donde el cielo se viste de luz,
mi corazón palpita con ardor,
susurra el viento su dulce canción.
Tus ojos, estrellas en la noche oscura,
reflejan un mundo lleno de magia,
y en cada mirada, un deseo puro,
una promesa de amor, eterna y sutil.
Eres la melodía que embriaga mi alma,
un susurro de ternura, un canto divino,
y en el abrazo cálido de tu esencia,
la vida florece como un jardín en primavera.
Te sueño en cada rincón del universo,
un viaje infinito, un destino compartido,
nuestros corazones entrelazados,
bailan al compás de la eternidad.
La luna, testigo silencioso de nuestra danza,
revela secretos en su brillo plateado,
cada beso es un rayo de luz que enciende
el fuego de nuestra pasión, eterno y sagrado.
En tus brazos encuentro la paz deseada,
la magia de un instante que se vuelve hogar,
y en la complicidad de nuestras sonrisas,
la vida se torna un poema a recitar.
Los ecos de tu risa reverberan en mi ser,
cada palabra un latido, un susurro del alma,
y en este momento, con cada caricia,
se desata el deseo, se despierta la calma.
Amor, eterno como las estrellas,
en el vasto océano de nuestro destino,
cada ola trae consigo una historia,
cada instante, un regalo divino.
Te encuentro en los sueños que aún no hemos tejido,
en la luz de un amanecer que nos espera,
en la profundidad de una mirada sincera,
donde cada latido se convierte en canto.
La vida es un viaje de mil colores,
y en cada paso, construimos nuestro destino,
juntos, cruzamos montañas y ríos,
bailamos al ritmo de la libertad divina.
Tus manos, suaves como el terciopelo,
acarician mi piel, dibujando el deseo,
y en cada roce, se enciende la llama,
la promesa de un amor que nunca se apaga.
Eres el refugio en la tormenta,
la luz que disipa las sombras del miedo,
y en tu abrazo encuentro la fuerza,
la valentía de amar sin medida, sin freno.
Así, navegamos en mares de sueños,
con el viento a favor y el alma despierta,
escribiendo nuestra historia en el lienzo del tiempo,
donde el amor, eterno, siempre nos encuentra.
Y cuando el sol se esconda tras el horizonte,
cuando la noche acaricie el mundo callado,
sabremos que cada instante vivido,
es un eco de un amor que nunca se ha ido.
Por siempre, en este viaje infinito,
donde las estrellas son testigos de nuestra danza,
te llevo en mi corazón, como un mantra sagrado,
porque amarte es el arte de vivir en confianza.
Escritor: José Ramón Castro
Seudónimo: Man Apart
Nacionalidad: Dominicano
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