"Poema Narrativo"
"Inspirado en la Alegoría de la Caverna de Platón"
En lo profundo de una oscura cueva,
donde sombras danzan en un muro frío,
y el eco de cadenas ya resuena,
viven hombres en su encierro sombrío.
Desde su cuna están atados,
sus ojos puestos en una pared,
con la verdad siempre velada,
creyendo que es todo lo que ven.
Las sombras pasan, figuras borrosas,
fantasmas de cosas que no pueden tocar,
y ellos, en su ceguera dolorosa,
piensan que es todo lo que el mundo da.
Un hombre, entre ellos, un día es liberado,
al principio, la luz quema su ser,
sus ojos, acostumbrados a lo apagado,
se resisten a lo que aún no puede ver.
El sol, allá afuera, como un fuego dorado,
derrama la verdad que todo ilumina,
y él, que antes solo vio lo falso,
se da cuenta que el mundo apenas comienza.
Los árboles, los ríos, el viento susurrante,
los colores que jamás soñó sentir,
se despliegan ante él como una danza,
la vida, más real que lo que pudo asumir.
Se maravilla del cielo azul profundo,
del brillo de estrellas lejanas y fugaces,
y comprende que en ese antiguo mundo
todo eran sombras, ilusiones falaces.
Pero con su despertar viene un deber,
un peso que no puede ignorar:
regresar a la cueva, su hogar de ayer,
para a los otros la verdad revelar.
Vuelve a descender a las sombras veladas,
con la luz del sol aún en su alma encendida,
y les habla a los prisioneros de realidades soñadas,
de un mundo fuera que aún no conocen en la vida.
Mas ellos, temerosos de perder lo que conocen,
se burlan y rechazan su sabiduría,
prefieren las sombras que nunca traicionen,
el falso consuelo de su monotonía.
Les habla del sol, del viento y del río,
de cómo todo brilla fuera de su prisión,
pero ellos, encadenados en su frío,
le llaman loco, presa de confusión.
Y así, el hombre, solo en su verdad,
entiende que no todos pueden ver,
que la libertad es una carga que da
a algunos, pero no a quien no quiere creer.
El mundo es más que sombras, lo sabe bien,
pero pocos se atreven a alzar su mirada,
pocos buscan fuera de la piel
y de la sombra que en su alma es grabada.
Así, el mito de la cueva nos enseña,
que la luz es para quien quiere buscar,
que no todos dejarán su pequeña
oscuridad por la verdad abrazar.
Mas los que salen, los que ven el cielo,
aunque sufran la soledad del sabio,
portan en sí el fuego eterno,
de una verdad que nunca habrá desmayo.
Pues aunque sombras sigan siendo el velo,
quien una vez ha visto el sol brillar,
lleva dentro el eco del anhelo
de volver al mundo y su alma elevar.
Escritor: José Ramón Castro
Seudónimo: Man Apart
Nacionalidad: Dominicano
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