"Poema Lírico"
Cuando el silencio nos envuelve,
y el reloj marca horas perdidas,
recuerdo cada instante junto a ti,
como un eco que no sabe morir.
El viento susurra nombres que fuimos,
y la luna, distante, nos observa,
como testigo de un amor eterno
que nunca supimos retener.
Tus ojos eran mi refugio,
brillaban como estrellas en la noche,
y aunque el tiempo avanzaba implacable,
me hacía creer que era nuestro aliado.
Pero hoy las sombras pesan más,
y el calor que me ofrecías se ha ido,
dejando en su lugar un vacío frío
que ni el sol logra disipar.
Recorro las calles que caminamos,
las risas se han vuelto susurros lejanos,
y en cada rincón que te pertenece,
me pregunto en qué momento te perdí.
Es extraño cómo se siente el dolor,
no en golpes ni palabras rotas,
sino en esa lenta despedida
que nunca supimos detener.
Cada recuerdo se vuelve una herida,
una grieta en el alma que se ensancha,
y aunque el mundo sigue girando,
para mí, ha quedado detenido.
Veo en los rostros de la gente
la vida que continúa sin preguntar,
pero yo me quedo aquí,
esperando un regreso que no vendrá.
La nostalgia me ahoga en su marea,
y aunque quisiera aferrarme a lo que fuimos,
la realidad me golpea sin piedad,
recordándome que todo cambia,
que nada es para siempre,
y que incluso el amor,
tan fuerte y vital,
puede desvanecerse sin aviso.
Hoy, miro al cielo en busca de respuestas,
pero las estrellas guardan su secreto,
solo reflejan lo que ya no es,
y en su brillo distante me pierdo,
preguntándome si alguna vez
tuvimos una oportunidad real
o si solo fuimos dos almas
que se cruzaron en el momento equivocado.
La angustia es mi única compañera ahora,
y en su abrazo me pierdo lentamente,
sabiendo que aunque el tiempo siga,
yo ya no seré el mismo de antes.
Te llevaste contigo una parte de mí,
y lo que queda ya no sabe sonreír,
solo recordar lo que fuimos
y lo que nunca más volveremos a ser.
El final nos alcanzó sin que lo viéramos,
como la noche que cae sin previo aviso.
Y ahora, solo me queda el eco
de tus palabras, flotando en el aire,
mientras la distancia nos separa más
y el reloj sigue su cruel camino,
dejándome solo, con el vacío,
donde alguna vez estuviste tú.
Escritor: José Ramón Castro
Seudónimo: Man Apart
Nacionalidad: Dominicano
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